Saltar al contenido

Cognac

Ciudad de cultura

Las grandes tendencias tecnológicas que transforman nuestro día a día y nuestros hábitos digitales

Desbloqueamos el teléfono con la cara, dictamos un mensaje a un altavoz inteligente y recibimos una alerta de la cerradura cuando…

Femme utilisant simultanément un smartphone pliable et un ordinateur portable dans un bureau à domicile moderne et minimaliste

Desbloqueamos el teléfono con la cara, dictamos un mensaje a un altavoz inteligente y recibimos una alerta de la cerradura cuando llama el repartidor. Estos gestos, aparentemente cotidianos, se apoyan en capas tecnológicas que evolucionan rápidamente y cuyas reglas del juego cambian igual de deprisa. Varias tendencias tecnológicas están redefiniendo nuestros hábitos digitales cotidianos, con consecuencias concretas para la seguridad, el consumo de energía y la forma en que las empresas tratan nuestros datos.

AI Act y transparencia algorítmica: qué cambia para los usuarios en 2026

Cuando usamos un chatbot de atención al cliente o una herramienta de generación de imágenes, interactuamos con una inteligencia artificial sin saberlo siempre. El AI Act, el reglamento europeo sobre inteligencia artificial, empieza a cambiar esta situación. Desde febrero de 2025, algunas prácticas están prohibidas (la puntuación social y la manipulación subliminal), y ya está en vigor la obligación de fomentar la alfabetización en inteligencia artificial.

El calendario se va concretando: a partir del 2 de agosto de 2026, los sistemas de IA deberán indicar claramente que estamos interactuando con una máquina. Los contenidos sintéticos, incluidos los deepfakes, estarán sujetos a normas de identificación. Las obligaciones relativas a los modelos de IA de uso general se aplican desde agosto de 2025.

En la práctica, seguimos cada vez más la actualidad de estas normativas en la sección de tecnología de Ei Mag, porque la diferencia entre lo que exige la ley y lo que realmente aplican las plataformas sigue siendo un tema que conviene vigilar mes a mes.

Para las empresas que integran IA en sus servicios (recomendaciones de productos, selección de currículos, puntuación de clientes), la clasificación como sistema de «alto riesgo» conlleva importantes obligaciones documentales. Además, el calendario de los usos de alto riesgo se ha aplazado recientemente, lo que genera un periodo de incertidumbre regulatoria para los equipos técnicos encargados de garantizar el cumplimiento.

Hombre en la ciudad consultando su reloj inteligente en una calle urbana concurrida, con reflejos en la acera mojada

Huella de carbono digital: los dispositivos pesan más que la nube

A menudo pensamos que la contaminación digital procede de los centros de datos o del streaming de vídeo. La actualización del estudio de la ADEME, publicada en enero de 2025, cambia el enfoque: los dispositivos son la principal fuente de la huella de carbono digital en Francia, sobre todo por su fabricación. Smartphones, ordenadores portátiles, tabletas y dispositivos conectados: la extracción de materiales y el ensamblaje concentran el impacto, mucho más que el uso.

Los centros de datos también representan una parte considerable de esta huella. La proliferación de servicios de inteligencia artificial, que requieren una enorme capacidad de cálculo, aumenta la presión sobre estas infraestructuras.

Reducir el impacto desde nuestro ámbito

Alargar la vida útil de un dispositivo sigue siendo la medida más directa. Conservar un smartphone un año más reduce su huella mucho más que elegir una tarifa «verde» o compensar las emisiones con créditos de carbono.

  • Dar prioridad a los equipos reacondicionados para los puestos de trabajo y los smartphones, comprobando la garantía y la capacidad de la batería.
  • Limitar la renovación de los dispositivos conectados (relojes, altavoces y cámaras) a los casos en que el equipo ya no reciba actualizaciones de seguridad.
  • Centralizar los servicios en la nube en lugar de multiplicar las suscripciones a plataformas que duplican el almacenamiento de datos.

Ciberseguridad en el día a día: las amenazas han cambiado de objetivo

Las tecnologías de ciberseguridad avanzan, pero también lo hacen los ataques. Se observa un cambio: las campañas de phishing ya no se dirigen únicamente al correo electrónico profesional. También apuntan a particulares mediante SMS que imitan mensajes de empresas de reparto, alertas bancarias o citaciones administrativas. El smartphone personal se ha convertido en el eslabón débil de la seguridad digital.

El internet de las cosas complica aún más la situación. Una cámara conectada mal configurada o un termostato cuyo firmware nunca se actualiza: cada dispositivo que se añade a la red doméstica abre un posible punto de acceso.

Medidas concretas para proteger nuestros hábitos digitales

  • Activar la autenticación en dos pasos en todas las cuentas que lo permitan y preferir una aplicación de autenticación a un código por SMS.
  • Revisar los permisos concedidos a las aplicaciones: una bombilla inteligente no necesita acceder al micrófono.
  • Segmentar la red Wi-Fi doméstica creando una red específica para los dispositivos conectados, separada de la que se utiliza para trabajar o realizar operaciones bancarias.

Niña y hombre mayor compartiendo una tableta digital en un acogedor salón familiar, como ejemplo del uso intergeneracional de la tecnología

Inteligencia artificial integrada: cuando el procesamiento se realiza sin la nube

La IA no funciona únicamente en servidores remotos. Cada vez más procesos se ejecutan directamente en el dispositivo, lo que se conoce como edge AI o IA integrada. El reconocimiento facial del teléfono, la transcripción de voz sin conexión y la detección de caídas en un reloj inteligente son funciones que se ejecutan localmente, sin enviar datos a un servidor.

Este enfoque reduce la latencia y el volumen de datos transferidos y, hasta cierto punto, los riesgos para la privacidad. Los datos sensibles (biometría y conversaciones) permanecen en el dispositivo en lugar de pasar por un centro de datos.

Para las empresas, la IA integrada cambia la forma de diseñar los productos. Un sensor industrial capaz de analizar vibraciones en tiempo real detecta una anomalía sin esperar la respuesta de un servidor remoto. El procesamiento local agiliza la toma de decisiones y reduce la dependencia de la red.

Las limitaciones varían según la complejidad del modelo y la potencia del procesador integrado: las tareas sencillas (clasificación de imágenes, comandos de voz básicos) funcionan bien localmente, mientras que los modelos generativos más exigentes todavía necesitan recursos de servidor.

Las tendencias tecnológicas actuales no se limitan a anuncios espectaculares. Se reflejan en requisitos normativos como el AI Act, en el impacto medioambiental de nuestros dispositivos, en las vulnerabilidades de seguridad de los objetos conectados y en el traslado del procesamiento a nuestros aparatos. Seguir estos cambios nos permite entender qué está cambiando realmente en nuestros hábitos digitales cotidianos.

Las grandes tendencias tecnológicas que transforman nuestro día a día y nuestros hábitos digitales